Bruce Lee nos dejó una gran filosofía y desarrolló el JKD que todos sabemos. Él no quería ponerle nombre, pues hacerlo lo convertía —como ha sucedido tras su muerte— en un estilo más, y de esta manera ha perdido toda su esencia.
En mi opinión, y como quiso reflejar en sus películas —una de ellas, y que no pudo terminar, Juego con la muerte—, conforme iba subiendo a cada planta del viejo edificio, tenía que enfrentarse a un nuevo reto: adversarios de diferentes estilos y formas. Quería mostrar que él era una persona cambiante, el que debía adaptarse, como bien dijo siempre, “se agua”. No acabó la película y esta se terminó como se pudo, quizás a mitad del mensaje que nos quiso mostrar.
Desde mi punto de vista, el JKD es como el agua y el practicante es el recipiente; el JKD adquiere la forma de donde se aloja. Es la persona quien le da vida según sus condiciones y como en (Juego con la muerte), cada vez que subimos, aprendemos algo nuevo de nosotros en referencia a los demás, así hasta llegar a la cima. Allí uno se da cuenta de que inevitablemente hay que bajar, pero ya uno no está en las mismas condiciones de cuando empezó.
Bajar ahora es un reto donde tenemos que adaptarnos a las condiciones y desafíos de nuestro estado actual (la edad, las lesiones, etc.). Como ya subimos y pasamos por cada planta, tenemos la ventaja de saber qué es lo que hay, y también conocemos nuestras habilidades actuales de ese momento. Sería un grave error pensar que ahora podrías solucionarlo de la misma manera de antes, cuando estabas al 100%. Es importante que en todo ese recorrido hayamos sabido aprender de nosotros en cada situación, para que en el «ahora» seamos más realistas y sepamos utilizar con eficacia lo que nos queda.
Para mí, el JKD es eso.
Bruce Lee murió siendo muy joven, pero ya tenía lesiones importantes. De haber seguido vivo, hubiese tenido que cambiar muchas cosas de las que hacía, aunque la raíz y la filosofía se hubiesen mantenido. Por lo tanto, para mí el JKD no se puede enseñar como un estilo; lo que está bien es enseñar sus fundamentos para que los practicantes se los puedan aplicar a sí mismos: simplicidad, direccionalidad, efectividad y no-clasicismo, para no quedarte atrapado en el pasado.
El Jeet Kune Do (JKD) no es un dogma, es un proceso de autodescubrimiento.
La montaña del artista marcial
La subida (Juventud y plenitud): Es la etapa de absorber, acumular, probarse contra diferentes "estilos" (como en las plantas de Game of Death) y descubrir los límites físicos. Es el momento de la máxima potencia y velocidad.
La cima: El punto de inflexión donde se entiende el panorama completo.
La bajada (Madurez, lesiones, envejecimiento): Aquí es donde el JKD se vuelve más puro. Ya no se trata de lo que puedes añadir, sino de lo que puedes eliminar. Como decía Bruce: "El jek kune do no es una cuestión de aumento diario, sino de disminución diaria. Cortar con lo que no es esencial". Adaptarse a un cuerpo con lesiones o con menos energía requiere más simplicidad y mayor eficiencia. Quien intenta pelear a los 50 años igual que a los 20, no ha entendido el JKD.
Los pilares.
Simplicidad: La línea recta, el camino más corto.
Direccionalidad: Ir directo al grano, sin adornos.
Efectividad: Lo que funciona en el mundo real.
No-clasicismo: No heredar tradiciones a ciegas solo porque "siempre se ha hecho así".
Freestyle-Do
Luis García
